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La esperanza para el coche diésel: el ‘gasóleo azul’ menos contaminante que ya se usa en Europa

Dispensador del diésel R33 en Alemania. Foto: Volkswagen

Volkswagen ha desarrollado un nuevo tipo de biodiésel que contamina un 20% menos, gracias a que incorpora en su composición aceite para cocinar usado.

No corren buenos tiempos para el diésel. Los años dorados del gasoil, fomentado desde principios de los 90, alcanzaron su cota más alta en 2014, cuando el 55’9% de vehículos que circulaban por carreteras españolas eran diésel. Meses más tarde, en 2015, sufría un duro varapalo con el Diéselgate, el escándalo que descubrió que durante años el grupo Volkswagen alteró los datos sobre las emisiones que generaban sus vehículos, pareciendo mucho menores a las cifras reales.

Subidas de impuestos, protocolos anticontaminación, restricciones al tráfico y legislaciones prohibicionistas oprimen cada vez más al combustible que podría llegar a desaparecer del asfalto a menos que haya un giro drástico. Los fabricantes, de momento, no se resignan a abandonar el diésel.

Precisamente, la compañía automovilística alemana ha anunciado recientemente el desarrollo de un nuevo tipo de diésel que presumiblemente desembarcará pronto en nuestras gasolineras. Es el denomidado Diésel R33, pero bautizado coloquialmente como DieselBlue (Diésel Azul). Un 20% menos contaminante que el diésel actual y disponible para todos los coches diésel, independientemente del año o del modelo que sean -según anuncian-.

Detrás de esta notable reducción de gases contaminantes, su composición: contiene hasta un 33% de aceite de cocina usado. El 67% restante sería gasoil con diferentes aditivos para mejorar sus prestaciones. El proyecto ha sido desarrollado por el grupo Volkswagen en la Universidad de Coburg (Alemania), y ha contado con la colaboración de Bosch y con el respaldo de Shell como proveedor de gasóleo.

Vehículos Volkswagen en la gasolinera con dispensador de R33

Se ha testado durante 9 meses y cuenta con la normativa DIN EN 590, que certifica que puede ser utilizado como combustible estándar por todos los vehículos diésel, sin importar su antigüedad. Accesible para todos los modelos, ya ha pasado todos los controles que exige la normativa europea.

Actualmente, este biodiésel se está usando en las estaciones de servicio que Volkswagen tiene en Wolfsburgo y se va a implantar en la planta de Salzgitter. Aspira a que dentro de poco este combustible esté presente en todas las gasolineras y pueda ser utilizado por todos.

Preparado para su comercialización

Las reacciones al R33 BlueDiesel son muy alentadoras para Volkswagen y para los socios del proyecto. El R33 BlueDiesel es especialmente adecuado para empresas que utilizan vehículos diésel debido a su gran autonomía, pero que también desean alcanzar sus objetivos medioambientales. Nos estamos preparando, a medio plazo, para un aumento significativo de la demanda de combustibles líquidos a partir de materiales residuales y biocombustibles modernos”, señaló el gerente del proyecto del departamento de Desarrollo de Volkswagen, Thomas Garbe.

Hasta ahora no se han facilitado fechas, aunque las negociaciones sobre su comercialización parecen estar avanzadas. Los principales distribuidores, por el momento, estudian la posibilidad de comercializarlo, sin pronunciarse al respecto. Los que sí han dado su visto bueno son los gestores de aceite usado.

“Hemos solicitado una Reunión con la Comisión Nacional de la Energía, para que se certifique que los aceites usados sean sostenibles“, adelantan desde desde la Asociación Nacional de Gestores de Residuos y Subproductos de Aceites y Grasas Comestibles (GEREGRAS). Es el primer paso para que los fabricantes de combustible puedan fabricar biodiésel con aceite generado en España.

El R33 “se fabricaría con aceite de origen español -afirman desde la asociación-. Además estaría bonificado, porque en lugar de derivarlo a la red de saneamiento, se reintroduciría en la cadena de valor, fomentando la economía circular“.

En el caso de que este combustible cumpliese sus pronósticos y sustituyese a los diésel actuales, habría una ‘revolución’ en el sector del aceite reutilizado. Aumentaría el precio del aceite usado, pero sin sobrepasar ni el del diésel ni el del aceite. Además, haría falta mejorar y aumentar el sistema de recogida y reutilización.

“El aceite de cocina que se recoge y reutiliza actualemente se destina en su totalidad a la producción de biodiésel“, detallan  Por ello -creen desde GEREGAS-, si aumentase la demanda de aceite usado, necesitaríamos importarlo de otros países.

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