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Retiran la acusación a Golunov y en breve abandonará el arresto domiciliario

Las autoridades temían lo que pudiera pasar mañana en la manifestación convocada en apoyo del periodista

El asunto ha quedado zanjado. La rápida reacción de solidaridad de sus compañeros, la habilidad de los abogados, la criminal chapuza perpetrada por policías corruptos para tapar la boca a quien con fundamento denunciaba los abusos del poder y, sobre todo, el miedo de las autoridades a una respuesta masiva en la manifestación convocada para mañana en apoyo del periodista han obrado el milagro. Iván Golunov, detenido el pasado jueves y acusado de «tráfico de drogas», podrá dejar esta misma tarde el arresto domiciliario y moverse como un ciudadano libre.

A Golunov le han sido retirados todos los cargos. Así lo ha anunciado el ministro del Interior, Vladímir Kolokóltsev, sobre quien pende ahora la posibilidad de destitución y quien se ha apresurado a mover ficha para apartar de sí, o al menos suavizar, las consecuencias de la previsible ira del presidente Vladímir Putin. Según Kolokóltsev, «la vinculación de Golunov con el delito no ha sido probada».

Así mismo, el ministro del Interior, en los despachos de cuyo departamento se fraguó la conspiración para colocarle al reportero drogas en su mochila y en su domicilio, dijo hoy que todos los agentes implicados en el perverso montaje «han sido apartados de sus responsabilidades mientras se investigue lo sucedido» y deberán responder por sus actos.

Kolokóltsev informó también de que todos los materiales del caso ha sido enviados ya al Comité de Instrucción (SK en sus siglas en ruso), órgano que se escindió de la Fiscalía General por orden de Putin, para llevar a cabo las correspondientes comprobaciones y depurar responsabilidades de servicio e incluso penales. El ministro aseguró que solicitará la destitución de por los menos dos de los generales que dirigen el Ministerio del Interior. El politólogo ruso, Valeri Solovéi, cree que lo sucedido «tendrá consecuencias sociales significativas en Rusia» y está convencido de que «pronto veremos caer cabezas».

Desde el pasado viernes, periodistas rusos de distintos medios se han ido relevando en los piquetes organizados frente a la sede del departamento moscovita del Ministerio del Interior ruso, en la calle Petrovka, 38. Iliá Azar, uno de los organizadores de la acción de protesta anunció ayer que mañana 12 de junio, Día de Rusia y por tanto festivo, tendría lugar una manifestación en apoyo de Golunov.

Esta mañana, el Departamento de Seguridad del Ayuntamiento de Moscú, además de no autorizar la marcha opositora advirtió del enorme peligro que supone para la «seguridad de los moscovitas» y envío un escrito a la Fiscalía General. Ahora, tras saberse que Golunov queda en libertad, la concentración ha sido autorizada. Galina Tímchenko, directora general de Meduza, el medio digital en el que trabaja Golunov, agradeció hoy a la comunidad periodística rusa su solidaridad.

La última comprobación que hacía evidente que el reportero de Meduza nada tenía que ver con tráfico de drogas fue la dada a conocer esta mañana, según la cual ninguno de los paquetes de estupefacientes que los policías dijeron haber incautado a Golunov el día de su arresto y luego los hallados en su casa tenían sus huellas dactilares. En un análisis previo, tampoco se encontraron en su piel y uñas trazas de drogas ni tampoco en los análisis clínicos a los que fue sometido. Golunov, de 36 años, había escrito varios artículos desenmascarando prácticas corruptas y estaba preparando uno más que afectaría a la cúpula del Ayuntamiento capitalino y a altos jefe de la Policía moscovita.

En un informe elaborado conjuntamente por Baza y Transparency International, se asegura a que Andréi Shirov, el coronel que dirigió el operativo de arresto de Golunov, «podría ser propietario de terrenos en una urbanización de lujo de las afueras de la capital rusa por valor de 70 millones de rublos», casi un millón de euros.

El lunes, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo que «seguimos muy atentamente cómo avanza el asunto». Según sus palabras, «hay muchas interrogantes al respecto». También ayer, los rotativos rusos, Védomosti, RBK y Kommersant, aparecieron con una misma portada que decía en letras grandes: «Somos Iván Golunov».

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